The Köln Concert

The Köln Concert , considerada la gran obra maestra del jazz improvisado y el segundo mejor LP del jazz (después del Kind of Blue de Miles Davis) tiene a sus espaldas una historia que merece ser contada.

Keith Jarrett (Estados Unidos, 8 de mayo de 1945) llegó a Colonia (Alemania) el 24 de enero de 1975 para dar un concierto de improvisación en la Ópera de Colonia.  Era un músico conocido dentro del mundillo del jazz gracias a haber colaborado con Art Blakey, Charles Lloyd y Miles Davis, pero fue ese concierto el que le catapultó a la fama.

Cuando llegó a Colonia, le recibió una jovencísima Vera Brandes de 17 años, promotora del concierto y amante del jazz, que ni en sus mejores sueños hubiera imaginado lo que sucedería aquella noche de enero.

Keith Jarrett llegó agotado, su viaje desde Zurich y los dos días sin dormir le estaban pasando factura. Sin embargo, ese cansancio pasó a un segundo plano cuando Jarrett se enteró de que el piano que tenía encargado no llegaría a tiempo para el concierto de la noche y tendría que apañárselas con un piano mediocre al que le fallaba la afinación y los pedales. A escasas cuatro horas del inicio del concierto, se negó a tocar en esas condiciones y Vera Brandes le tuvo que convencer; supongo que le estará eternamente agradecido, a ella y a los técnicos de sonido de la Ópera que decidieron grabar el concierto sólo para tenerlo en el archivo.

Cuando uno escucha ese concierto lamenta no haber nacido en Colonia a finales de los años 50 para ser una de las 1400 personas que pagaron 5 dólares por escuchar lo que prometía ser un pésimo concierto de un talentoso músico que apenas llegaba a los 30 años.

Cuesta creer que esos 60 minutos y 5 segundos sean una improvisación; desde las primeras notas parece ser una composición elaborada durante meses. Lo más sorprendente es que Keith Jarrett afirma  no preparar sus improvisaciones (no lleva un esquema mental), sino que se sienta, deja de pensar en todo y comienza a tocar… “si las cuatro primeras notas tienen la suficiente tensión, el concierto fluirá”, dice.

The Köln Concert está dividido en dos partes, siendo la segunda subdivida en tres, por lo que a veces se considera que tiene cuatro partes. Es una grabación tan natural que se puede escuchar a Keith Jarrett tararear la melodía que está improvisando, o gemir o gritar o toser, también escuchar los aplausos del público o, lo que es más llamativo, las risas en los primeros segundos de la grabación.

Me gusta que los discos me recuerden a la época en la que los escuché por primera vez (en este caso noviembre-diciembre de 2010), sentir ese poder que tiene la música para trasladarte a tiempos pasados, por eso, la mayoría de las veces, escucho un disco durante muchos días seguidos y luego lo devuelvo a la estantería hasta que pasados unos meses lo vuelvo a recuperar para ver qué emociones me transmite. Sin embargo, este es uno de los pocos discos que escucho continuamente, aunque sea sólo una parte, o un minuto de una de las partes, porque es tan sencillo descubrir un nuevo detalle que merece la pena no ubicarlo en un tiempo pasado (aunque haya sido un muy buen tiempo pasado)

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5 pensamientos en “The Köln Concert

    • Gracias por recordarme este discazo, que también en mi vida ha sido un acontecimiento. Y enterarme ahora de que tan maravillosa salvajada fue una improvisación…

  1. desde luego la música tiene el poder de hacer revivir tiempos pasados, recordar sentimientos, olores y personas…

  2. Conocer este concierto cambió mi percepción de la música. No conocía su intrahistoria, muy curiosa. Gracias amigo

    • No hay palabras para definirlo, más cuando descubres su historia.
      Espero poder dedicarle otra entrada dentro de poco, algo más amplia.
      un saludo!

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