De qué hablo cuando hablo de correr

(Por Claudia y Diego)

“Pain is inevitable, suffering is optional”

Esa frase, escrita por Haruki Murakami (Kioto, 1949), puede resumir el contenido del libro De qué hablo cuando hablo de correr.

Aunque somos de opiniones opuestas con respecto a los libros de Murakami, tenemos un punto en común: el libro citado. No es una novela, no es su libro más aclamado, no son unas memorias corrientes, no es un plan de entrenamiento, no son más que unas cuántas páginas definibles por Murakami como: […] unas pequeñas memorias alrededor del hecho de correr. Y no son más que eso, un conjunto de páginas que te sumergen en la vida del autor a través de uno de sus dos ejes vitales, correr.

Murakami es un hombre impulsivo. Regentando un bar de jazz, decidió un día (exactamente el 1 de abril de 1978 a las 13.30, según él) comenzar a escribir. Trabajando de noche, no tenía más opción que escribir antes de que llegara el amanecer. Así estuvo durante unos meses hasta que vio finalizada su primera novela, Hear the wind Sing. La mandó a un concurso y cuando ya se había olvidado de ella le comunicaron que había ganado. Ese fue su inicio como escritor. Años después dejaría el bar de jazz y se dedicaría única y exclusivamente a escribir (y correr).

El deporte le llegó tarde, a los 33 años. Se conoce a poca gente que tras descubrir tardíamente un deporte es capaz – tanto física como psicológicamente – de llevarlo al extremo; él lo hizo, lo sigue haciendo.

Murakami, en De qué hablo cuando hablo de correr, narra con detalle sus salidas diarias a correr y las distintas pruebas a las que se ha presentado a lo largo de su vida.

Después de haber corrido un maratón al año, aún sigue recordando (a fecha de libro) con dolor aquel maratón (Atenas- Marathon) que realizó en Grecia. Con un estilo muy sencillo transmite el sufrimiento de correr en soledad los 40 km que separan las ciudades, y de cómo el calor del verano le iba enrojeciendo la piel hasta convertir algunas partes en ampollas mientras soñaba con una jarra de cerveza bien fría.

Otros eventos a destacar son: los 100 km, tras los cuales no pudo volver a correr de la misma manera; algún que otro triatlón, donde nos cuenta los golpes que recibía bajo el agua, o la desesperación producida al descubrir nadando que sus gafas de nadar estaban manchadas de la vaselina utilizada en las articulaciones para desprenderse rápidamente del neopreno.

Tras una vida dedicada a correr, Murakami asume que es un corredor mediocre, pero su lucha no es con otros corredores sino consigo mismo, con sus marcas, con superar al Murakami del día anterior. Sin embargo, el cuerpo se resiente, la edad hace mella en las articulaciones, también el deporte, y te encuentras entrenando en unos tiempos superiores a los de semanas anteriores. Es una delgada línea en la que el atleta debe aceptar su condición, aunque nunca abandonar. Ya no importan los tiempos o lo fuerte que seas, ya no importa que el atleta de ayer fuese más rápido que el de hoy, la lucha es otra, distinta…mucho más dura.

Murakami es un ejemplo de constancia, de dedicación, de pasión, de sueños alcanzados, de defensa de la vida como experimento, de soledad, de amor hacia lo que haces…

No podemos terminar la entrada de otra forma distinta a la de su libro.

Haruki Murakami

1949-20**

Escritor (y corredor)

“Al menos no caminó nunca”

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2 pensamientos en “De qué hablo cuando hablo de correr

  1. Una hermosa, real y verdadera metáfora del camino de la vida, que uno empieza a entender mejor cuando ha recorrido lo que seguramente es algo más de la mitad de la distancia: “…Ya no importan los tiempos o lo fuerte que seas, ya no importa que el atleta de ayer fuese más rápido que el de hoy, la lucha es otra, distinta…mucho más dura”. Eso es.
    Gracias a ambos por la entrada.

  2. Pingback: Carver para “Principiantes” | A GOLPE DE PLUMA

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