Albert Ayler: vida de pájaro, muerte de perro

If people don’t like it now, they will

Albert Ayler

Tras un viaje por Europa, Albert Ayler (EEUU, 1936-1970) desapareció de su apartamento de Nueva York. Dos semanas después, su cuerpo fue hallado flotando en las aguas del East River. Little Bird, apodado así para rememorar a Bird (Charlie Parker), dejaba el mundo tras una brillante carrera musical.

Es difícil no reconocer el saxo de Albert Ayler. Tiene un vibrato inconfundible y una textura con firma. Al igual que en literatura, encontrar un estilo personal – en jazz, un sonido propio – es a lo que todo músico o escritor aspira, y aquel que lo consigue puede dormir tranquilo.

Albert Ayler tuvo una breve pero intensa vida. Voló como un pájaro desde EEUU a Europa buscando la comprensión de sus composiciones e interpretaciones. Eran tiempos de revolución musical, de una innovación que no dejaba lugar a los jazzmen tradicionales. Como hizo el bebop en su día, el free-jazz quiso romper con todo lo establecido y dar otra vuelta de tuerca al jazz. Albert Ayler fue uno de los tres músicos (los otros dos fueron Cecil Taylor y Ornette Coleman) que dieron un vuelco al jazz, haciéndolo aún más libre, más improvisado, más complejo y, por qué no, más alejado del gran público. Escuchar una composición de free-jazz no es agradable, en el sentido estricto de la palabra. El que lo escucha no busca la relajación (como sí puede suceder con las grabaciones tradicionales), sino un rencuentro con las razones del  origen del jazz: la mezcla, la libertad, la incomprensión, el racismo… Porque no hay que olvidar que los tiempos en los que nace el free-jazz fueron tiempos convulsos, en los que los músicos negros tomaron conciencia social y utilizaron la música como grito de libertad. Fueron tiempos de Panteras Negras, de conciertos solidarios con su causa, de reivindicaciones sociales, de Black Power, de lucha por la igualdad de oportunidades entre personas de diferente color…

Albert Ayler y Don Cherry en estudio

La carrera musical de Albert Ayler comenzó a muy temprana edad.  A los 16 años ya tocaba con el gran Little Walter en un pequeño bar de blues. Se pasó un par de veranos de gira con su banda. Después entró en la universidad, pero como su familia no tenía dinero sólo pudo asistir durante un año. Al final acabó en el único lugar donde podía acabar un joven sin dinero, en el ejército. Allí conoció a unos cuantos músicos mientras tocaba en la banda del regimiento. En 1959, a la edad de 23 años, fue destinado a Francia, teniendo así su primer contacto con la Europa a la que tanto viajaría. Tras abandonar el ejército volvió a EEUU, pero su estilo, cada vez más libre, chocó frontalmente con las opiniones de los músicos tradicionalistas. Cansado del rechazo,  decidió regresar a Europa, exactamente a Suecia. Corría el año 1962.

My Name is Albert Ayler es un álbum grabado en Copenhague en 1963. Tengo que decir que hacía tiempo que no escuchaba un disco tan bueno como éste. Cayó en mis manos hace pocas semanas y desde entonces no paro de escucharlo. Comienza con una breve introducción en la que Albert Ayler se presenta dando unas cuentas reseñas autobiográficas. Después llega lo bueno, una grabación prácticamente improvisada en la que no puedes hacer otra cosa que escuchar la ruptura del presente con el pasado.

Tras un tiempo en Europa grabando álbumes y compartiendo escenario con músicos nórdicos, Albert Ayler regresó a EEUU para grabar Spiritual Unity, treinta minutos de improvisación de un demoledor e intenso free-jazz. El poeta Ted Joans llegó a comparar el disco con escuchar a alguien gritando “fuck” en la catedral de San Patricio. Esa grabación y el aplauso de grandes músicos como Eric Dolphy (que calificó a Albert Ayler como el mejor intérprete que había visto en su vida) consolidaron a Little Bird y le colocaron en el lugar que le correspondía. Pasados cinco años de aquella exitosa grabación, Albert Ayler murió como un perro. Todavía se desconocen las causas.

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4 pensamientos en “Albert Ayler: vida de pájaro, muerte de perro

  1. Será que no estoy muy en el jazz pero a mí el que menos me gusta con diferencia de la banda es el saxo XD.

  2. Por eso digo que no es un estilo agradable de escuchar (en bastantes ocasiones). Hay que escucharlo en su contexto histórico, no aislado del pasado que rompió.

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