Cordón umbilical

Apunten este nombre: Daniel de Vicente Martín (Madrid, 1990).

Conocí a Dani en el otoño de 2007. Habíamos compartido instituto y nuestras caras nos eran conocidas pero nunca antes habíamos intercambiado una sola palabra hasta el día en que entré en su casa para ayudarle con las matemáticas. Le sacaba dos años, por lo que la relación profesor-alumno pronto se transformó en un colegueo agradable.

Recuerdo la cantidad de horas que pasé en su casa y lo fácil que me resultó enseñarle las matemáticas tal y como yo las entendía. Prestaba atención y se interesaba por lo que le contaba; después apuntaba en los márgenes los pasos a seguir para la resolución de todo tipo de problemas. Su disciplina me llamó tanto la atención que a todos los chicos que di clase después les conté la historia de “un chico que estudiaba tan bien que salió del suspenso a casi el sobresaliente en pocos meses”.

Las navidades de ese mismo año nos despedimos después de conocer su aprobado en matemáticas. Para agradecerme la ayuda me regaló un libro, Escribir para vivir, escrito por él cuando tenía dieciséis años. Constaba de unos cuantos relatos en los que ya apuntaba maneras: capacidad para tergiversar la realidad, imaginación y, sobre todo, observación.

Tras ese año de matemáticas, Dani entró a estudiar periodismo y yo me despedí de él. Le vi un par de veces y no volví a saber nada más de su vida hasta que hace un tiempo recibí un email suyo en el que me comunicaba que iba a estrenar una obra de teatro titulada Cordón umbilical. No me la podía perder.

Actores y Daniel de Vicente. Cordón umbilical.

Actores y Daniel de Vicente. Cordón umbilical.

Cordón umbilical habla de la mentira y la falsa apariencia en las relaciones personales. Seis personajes unidos por un cordón mezclan sus vidas sin saber que entre ellos hay más lazos de los que imaginan. La historia de tres parejas se convierte en una sola historia cuyo eje conductor es la mentira. Los personajes aparentan lo que no son cuando están con sus conocidos, mientras que son ellos mismos en presencia de desconocidos. La pregunta que me rondó por la cabeza mientras veía la obra fue: ¿es más sencillo ser uno mismo frente a alguien que no te conoce que frente a un familiar o amigo?

Antes de ir al teatro, estuve leyendo algunas entrevistas que habían hecho a Dani y hubo una declaración que me dejó indignado: “Muchas editoriales se niegan a leer mis manuscritos por tener 22 años”. Al parecer en esta vida sólo tienes dos opciones para publicar: o ser un escritor consagrado, o serlo. No existe la posibilidad de que un joven con talento brille más que un viejo sin él. Algunos editores deberían repasar la historia, no sólo de la literatura sino también de la ciencia y otras disciplinas, para darse cuenta de que muchas de las grandes ideas surgieron de veinteañeros. La edad te da la experiencia para transformar pequeñas ideas en grandes proyectos, pero la juventud te da las grandes ideas que no requieren apenas de experiencia para hacer con ellas lo que desees.

No sé si se volverá a representar Cordón umbilical en el teatro. Si así es, recomiendo ir a verla. Si no vuelve a los teatros, recordad el nombre de su autor porque promete.

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