Como una novela

Como un novela, el anti manual literario escrito por Danniel Pennac (Casablanca, 1944) es un libro pequeño pero con mucho contenido. No puede ser calificado de ensayo pero tampoco de novela o cuento. Constituye un anti manual literario porque incita a la lectura sin decirte que leas. Libertad es lo que debe dominar en la lectura, nos dice Pennac: si no te gusta un libro (aunque sea una obra maestra) déjalo, sáltate páginas, tíralo por ahí y olvídalo. La lectura debe ser un placer y no un castigo.

Con un estilo llano, sin caer en tecnicismos ni en consejos de sabio, Pennac transmite el amor hacia la lectura a través de las páginas.  Comienza la historia con un chico que no quiere leer y sus padres, empeñados en que lea, prácticamente le obligan.  Recuerda  a las lecturas del instituto cuando los profesores mandan libros que no interesan al alumno y obligado  tiene que leer esas páginas que más que un placer son un castigo. De esa manera se nos impone la literatura, a golpes.  Luces encendidas por la noche leyendo a no sé qué autor medieval. El sueño llega y la única opción es bajarse un resumen de internet y aprobar el examen. No se puede ofrecer a los alumnos algo aburrido. Seguramente  el Arcipreste de Hita sea mejor escritor que Verne, Salgari o Stevenson , pero sus obras, por muy buenas que sean, no son atractivas para los niños y adolescentes.

A lo largo del libro analiza fenómenos como la televisión, la pedagogía y el rechazo generalizado hacia la lectura. Quizá lo más interesante del libro sea la enumeración de los derechos del lector que hace al final y que pueden tomarse a modo de resumen.

1.- El derecho a no leer.

2.- El derecho a saltarnos páginas.

3.- el derecho a no terminar un libro.

4.- El derecho a releer

5.- El derecho a leer cualquier cosa.

6.- El derecho al bovarismo (estado de insatisfacción crónica de una persona).

7.- El derecho a leer en cualquier sitio.

8.- El derecho a hojear.

9.- El derecho a leer en voz alta.

10.- El derecho a callarnos.

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Un pequeño esbozo de Charles Bukowski

Charles Bukowski  (Andernach, 1920- Los Ángeles, 1994) fue un escritor y poeta que no dejó indiferente a nadie. Transcribir a papel su vida carece de sentido, más siendo sus libros autobiográficos en su mayoría. De carácter duro y a la vez entrañable, tachado de misógino y negado por él (“¿Sólo has sacado eso de mi libro?”, preguntó Bukowski sorprendido cuando un periodista afirmó que en sus libros muestra un absoluto desprecio hacia las mujeres. Y continuó diciendo: “¿Qué me dices de las lágrimas derramadas cuando alguna mujer me abandonaba? En mis libros trato peor a los hombres”). Bukowski no puede ser tachado de misógino, eso lo dice aquel que no ha leído ni uno sólo de sus libros, o el lector que sin conocer su biografía adelanta afirmaciones sin someterlas antes a las vivencias de Bukowski. Yo soy yo y mis circunstancias, dijo Ortega y Gasset. Analizar la obra de Bukowski sin conocer sus circunstancias es tarea errónea.

Su obra se enmarca dentro del realismo sucio, despojando al lenguaje de todo artificio innecesario. En sus páginas podemos leer los pensamientos de los desheredados, de los marginados…Bukowski da voz a los sin voz, a los borrachos, a las prostitutas, a los mendigos; en definitiva, a todo aquel que ha sido rechazado por la sociedad.

Descubrí a Bukowski en el metro. Sentados frente a mí había dos chicos y una chica algo bebidos. Uno de los chicos sacó un libro de su mochila y empezó a leer en voz alta. Cuando acabó, se levantó y gritó: “Hay que leer a Bukowski”. Esa misma noche busqué información acerca de él y en pocos días ya estaba entre mis manos un ejemplar de  Se busca una mujer, libro que reúne algunos de los cientos de relatos que escribió. Me sorprendió la dureza de su escritura, con un estilo que no busca embellecer el relato sino transmitir los sentimientos del autor. Y es que Bukowski no escribía para el público (aunque es cierto que se desesperó hasta que consiguió la publicación de su primer relato), escribía para desahogarse, de ahí que la inmensa mayoría de sus relatos y sus novelas podrían ser catalogadas de no ficción.

Bukowski es sin duda un escritor clave en la literatura norteamericana. Convertido en un dios por su propio público, abrazó una merecida popularidad  no sólo dentro de la cultura underground.

Si tuviese que resumir en tres palabras a Bukowski, no elegiría misógino, borracho y loco, sino apasionado, tenaz y luchador. Como buen púgil nunca retrocedió ante los golpes recibidos. Vagó por las calles, se inspiró en los bares y nunca tiró la toalla.